| Proyectos, contratos y convenios ferroviarios |
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Por Andrés Alejandro Andreis
En estos convenios, intervienen distintas empresas chinas y, entre ellas se destaca la Cmec Contrans Internacional Co., cuyos directivos visitaron Santa Fe en el mes de marzo y fueron recibidos por el Administrador del Puerto de Santa Fe CNP Marcelo Vorobiof. El objetivo de la visita era examinar en conjunto las probabilidades de ser utilizado el puerto santafesino como punto operativo fluvial para la descarga de 3.000 vagones, 100 locomotoras y 200.000 toneladas de rieles durante los 4 años que demandarán las obras de recuperación. Lo que no sabemos si esto es parte del convenio suscripto con la presidenta de la Nación, y si nuestro actual puerto está en condiciones, a criterio de la empresa china, de ser utilizado para la operación que se requiere. Es por eso que desde el Museo Ferroviario de la ciudad de Santa Fe planteamos siempre el no levantamiento inútil de las vías operativas en la zona portuaria y en otros puntos clave de la ciudad.
Con ciertas dudas, pero también con expectativas, estos acuerdos con China se podrán concretar en un marco de respeto de los compromisos contraídos.
Lenta recuperación
Fue tan grande el decrecimiento de la actividad ferroviaria que muchos pensaron que estábamos en un sobredimensionamiento ficticio, al observar playas inmensas de maniobras, miles de kilómetros de vía, grandes talleres, locomotoras, vagones y coches recorriendo con su carga y pasaje a través de los dilatados y cambiantes paisajes del país. Es decir, una actividad elevada en relación con lo que se realizaba. Pero esto fue así teniendo en cuenta que el ferrocarril se iba extendiendo y desarrollando al ritmo del crecimiento del país, habida cuenta que durante múltiples décadas este medio de transporte marcaba su ritmo de progreso.
La caída estrepitosa de la empresa estatal ferroviaria a partir de 1990 fue provocada por el supuesto déficit, la desinversión y los altos intereses de la industria automotor, que con poderosas flotas de camiones invadió el territorio nacional, dañando la economía argentina a través de costosos fletes. Esta teoría basada en una falsa dinámica transportista, trajo aparejado el efecto contrario: se monopolizó el transporte, se deterioraron carreteras y rutas, aumentó en forma desmedida la contaminación ambiental, los accidentes y se desarticuló el ferrocarril.
Nadie después del daño proyectó reactivarlo. Las concesiones no dieron el resultado esperado, sólo el Nuevo Central Argentino pudo fijar una meta con efectos positivos. Pero una política con trascendencia nacional puede poner de pie nuestros deteriorados ferrocarriles. Restablecidas las infraestructuras de vías, terraplenes, puentes, estaciones, señalamiento y comunicaciones con tecnologías de primer nivel, se procurará luego a la orientación prioritaria de los tráficos masivos sobre redes interregionales. También habría que volver a construir silos de almacenaje en las estaciones con créditos del Banco de la Nación, como se hizo en la década de 1970, con un marketing de servicio que brinde asesoramiento a los potenciales clientes del ferrocarril. Hoy, las empresas ferroviarias de carga totalizan del 6 al 7 % del transporte en general. Es muy bajo, pese a que tendería a revertirse, a medida que se vayan realizando inversiones para reacondicionar distintos ramales como en el caso del Belgrano Cargas en la actualidad.
Los talleres y la actividad privada
Qué lejana está en el tiempo la red nacional ferroviaria cuando poseía 24 talleres que realizaban reparaciones generales con 55 líneas de producción. Ellos marcaron un hito en la industria ferroviaria argentina como: Tafí Viejo, Laguna Paiva, San Cristóbal, La Plata, Santa Fe, Córdoba y Cruz del Eje (Línea Belgrano), Liniers y Villa Luro (Línea Sarmiento), Victoria, Rosario, Pérez y Villa Diego (Línea Mitre), Villa Lynch, Paraná, Monte Caseros y Strobel (Línea Urquiza), Spurr, Bahía Blanca, Remedios de Escalada y El Maitén (Línea Roca), Mendoza, Alianza y Junín (Línea San Martín). Muchos desaparecieron, algunos sobreviven a través de cooperativas con escaso personal y otros se encuentran concesionados.
Todo esto se debe revertir poniendo en funcionamiento pleno a los que aún subsisten, incrementando la capacitación del personal ingresante, dando lugar a la industria nacional que está habilitada para producir insumos ferroviarios de calidad -recuerdo que Materfer en su planta de Ferreyra en la provincia de Córdoba mantiene la línea productiva de material ferroviario- y rehabilitando de esa forma lo que fue en una época orgullo nacional, la fábrica de vagones Buriasco de María Juana en Santa Fe.
Muchas veces reiteré en esta página, a través de los años, que los pueblos, en especial los del interior del país, los que elaboran su grandeza, esperan ansiosos el regreso de su ferrocarril. No los defraudemos. Desde los poderes legislativos y ejecutivos nacionales, en consonancia con los provinciales, se deben proyectar y ejecutar políticas de Estado que trasciendan los tiempos políticos y que prioricen de una buena vez la reactivación efectiva e inmediata del sistema ferroviario argentino.
Fuente: El Litoral (Santa Fe) |
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