| Consulta popular para llegar a buen puerto |
| Miércoles, 03 de Noviembre de 2010 00:00 |
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Por Victoria Ramírez
Carecía de modelos y valoraciones ambientales "científicas". No se observaron consideraciones sobre el saneamiento futuro de las áreas, ni siquiera en aspectos liminares como la condición crítica de las áreas colindantes hacia el sur del 1º Anillo, que ya se hallaban saturadas. Ausencia de políticas de potencial constructivo, escasa consideración de políticas sobre los espacios públicos (parques, calles, veredas, forestación).
Como resultado de ello y está más que evidenciado en la realidad, el "Plan" no fue otra cosa que un reordenamiento geométrico, si es que algún "ordenamiento" produjo.
Como ya nos tiene acostumbrados este gobierno, que continúa con los "tiempos de cambio en el mismo sentido", nos encontramos con una megaobra que pretende "generar puestos de trabajo y seguir embelleciendo a la ciudad".
Me gustaría hacer una aclaración sobre ello; si Rosario se convirtió en una ciudad más bella en algunos sectores de la misma en los últimos años, cuestión en la cual coincido, no fue precisamente por la obra pública o la gestión del gobierno actual.
El desarrollo y crecimiento de la actividad agropecuaria, factores macroeconómicos, expansión de la actividad económica del país en general, fomentaron cuantiosas inversiones privadas, emprendimientos de grandes superficies entre otros aspectos, brindando un nutrido atractivo para el desarrollo turístico y el posicionamiento de la ciudad.
Volviendo al tema en cuestión, no es mi intención oponerme a emprendimientos de esta naturaleza porque considero que como tantos aspectos de la vida cotidiana el desarrollo cultural es muy importante y arquitectónicamente hablando, la obra es monumental.
Aunque creo que la administración del Estado es como el funcionamiento de un hogar, difícilmente a una familia se le ocurriría comprar un televisor LCD si tiene su heladera vacía, existen prioridades. Ironizando en esta simple comparación, lo mismo debería pasar con el Estado: nuestra provincia tiene prelaciones un poco más importantes que un desarrollo cultural de más de cuarenta millones de dólares.
Ahondando en la cuestión "desarrollo cultural", no estamos hablando de una escuela pública que brindará educación a chicos rosarinos; el Puerto de la Música contará con nada más y nada menos que: una sala de conciertos, un centro de exposiciones, un edificio destinado a la administración y un restaurant. Y es allí donde volvemos al tema de las prioridades.
Otro factor no menos importante es su emplazamiento. Hay tantos buenos lugares en Rosario donde se podría haber desarrollado esta obra que llevarla a cabo en un sector portuario, sacrificando varias hectáreas de desarrollo productivo que tiene nuestra ciudad, fundamentales para la región, es otro aspecto que creo debería ser revisado, ya que implica para el Puerto un previsible decaimiento de su operatividad y la pérdida insustituible de puestos laborales.
Al respecto, cabe señalar que ya fueron desplazados de sus cargos dos directores del Enapro por disentir con la realización de esta obra, retomando recientemente el puesto el primer director de esta gestión, Angel Elías, removido oportunamente, sospechado de ser el responsable político del vaciamiento financiero del Puerto.
El ambicioso proyecto es sin dudas un emblema de la actual administración provincial y ha generado diversas polémicas, tanto a nivel gubernamental cómo en la población.
Considero que por su trascendencia debe realizarse una consulta popular, y así lo solicito en el proyecto de comunicación presentado la semana pasada en la Cámara de Diputados, para verificar la voluntad de la población en este sentido.
El poco utilizado mecanismo participativo, de origen constitucional, es una herramienta válida de las formas de democracia semidirecta, en la cual se somete a votación la realización de una obra de trascendencia.
La ciudad de Rosario cuenta con una zona portuaria muy amplia, que la convierte en una ciudad Puerto, de las más importantes de la Argentina, debiéndose buena parte de su desarrollo actual precisamente a esta actividad.
Por otra parte, padece un déficit estructural acuciante y conviven dos ciudades dentro del mismo territorio, bien diferenciadas, opuestas, diametralmente inversas, con realidades socioeconómicas muy distantes entre sí.
Unas doscientas mil personas al menos, que viven en la ciudad, se encuentran por debajo de la línea de pobreza, habitan viviendas precarias, no siempre de material, en calles de tierra, con "desagües a cielo abierto", cómo gustan llamar a las zanjas, frente a sus domicilios, con el riesgo sanitario que ello implica.
En este punto, cabe aclarar que el Concejo Municipal, del cual fui parte, acaba de aprobar una ordenanza que dispone un ambicioso plan a diez años para dotar de cloacas a toda la ciudad, con una afectación específica anual. Plazos que podrían ser acotados si se tuviese la decisión política y se destinaran las partidas presupuestarias para ello.
Por otra parte, a pesar de reiterados y vanos anuncios, Vías Navegables de la Nación aún no ha otorgado los permisos correspondientes; sin embargo el proyecto se encuentra en etapa licitatoria, demostrando que más allá de los escollos, no pocos por cierto, la intención política del partido gobernante estaría tomada.
Además, por estos días se especula que como contraprestación, la repartición nacional estaría solicitando la construcción de otro muelle en la zona sur de la ciudad, que tendría un costo muy elevado, quizás superior al propio proyecto cultural.
El hecho no es un dato menor, realmente no se concibe por qué el proyecto tiene que estar situado a la ribera de nuestro río, con los costos económicos y políticos que ello implica, dado que su función específica poco tiene que ver con el mismo, excepto por cuestiones de embellecimiento del paseo ribereño o de diseño arquitectónico.
La opinión de la gente siempre resulta relevante, más allá de la conveniencia política. Por eso no sería justo consultarla sólo para aquellas cuestiones que creemos que tendrán una resolución favorable y acorde a nuestro criterio.
La democracia es el sistema político de gobierno que supimos conseguir, a fuerza de militancia política, participación y varios miles de vidas humanas.
Desaprovechar la oportunidad de poner temas de debate sobre la mesa, pensando que una circunstancial y temporaria mayoría, nos habilita a disponer libremente sobre cualquier cuestión, y creernos los dueños de la verdad absoluta e irrefutable, sería un error.
Fuente: La Capital (Rosario) |
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